Carlos Reutemann. 2009
Santa Fe Federal
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Historias Breves
1990
Cuando yo entro al justicialismo de Santa Fe en realidad lo hago como un independiente. En mi casa se hablaba de desarrollismo, mi padre tenía afinidad con Frondizi y mi tío, el doctor Rodolfo Weiman, era del Movimiento de Integración y Desarrollo.

Cuando me proponen participar en política, antes de ser candidato a gobernador, y antes de tomar la decisión de presentarme, decidí ir ver a don Arturo Frondizi a su casa en la calle French, a hablar de política y pedirle su opinión. Conversamos, me regaló su libro y me dijo: "¿Y por qué no?" Fue en 1990.

Poco tiempo después me llama Julio Mera Figueroa, que era el ministro del Interior de la época., y me dice: “Hay una cosa que a vos te puede interesar: ser candidato a gobernador”.

Yo le dije que para tomar esa decisión iba a hacer una recorrida por la provincia de Santa Fe. Visitamos los diecinueve departamentos de la provincia, las trescientas sesenta y cinco localidades y en cada uno de esos lugares le pregunté a la gente era si yo podía representarla. Y me decían: "¿Por qué no? La gente me decía que no quería corrupción, que quería decencia, que haya clases. Luego de esa gira por el interior de la provincia decidí hacer la prueba y presentarme como candidato a gobernador.
1974
Mi primer encuentro con Juan Domingo Perón fue en 1974, en el autódromo de Buenos Aires. A Perón le habían dicho que había un argentino que estaba ganando el Gran Premio y que él no podía quedarse afuera del festejo.

Cuando yo llegué, el estaba en la tribuna. Dicen de Perón que era una persona a la que siempre le gustaba obsequiar algo de lo que tuviera en su poder. Entonces se acercó, se tocó las solapas del saco, se metió la mano en el bolsillo, sacó una lapicera que tenía y me dijo: ´Mirá pibe, no tengo otra cosa para entregarte, es la lapicera que tengo”, y me regaló su lapicera personal. Lapicera que, 17 años después, en el año 1991, usé para firmar el acta cuando asumí como gobernador de Santa Fe”.
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